Cuenca, España – La comunidad de expertos en branding y los pocos académicos de la RAE que aún no han sido sustituidos por ChatGPT están al borde del colapso nervioso. El motivo: la plataforma Hodio. Según fuentes internas de la startup, el nombre no es una errata fruto de una noche de excesos con el corrector del móvil, sino una declaración de principios.
«Queríamos captar la esencia de lo que siente un usuario cuando se le cae el Wi-Fi o cuando ve un anuncio de 30 segundos que no se puede saltar», explica Casimiro Elnaming, Director de Sensaciones Negativas de la marca. «Hodio es el acrónimo de ‘Herramienta Optimizada para Desquiciar Instantáneamente al Operario’. La H es muda para que el sentimiento sea más profundo, más… silencioso«.
El logo, que muestra dos bocadillos de texto rotos y enfrentados, ha sido analizado por expertos en psicología del color (que en este caso es solo negro, porque el futuro es oscuro). «Parece que dos piezas de un tetris han tenido una pelea de bar», comenta Pantone De La Cruz, consultor independiente. «Es la primera vez que un logo te dice ‘no me hables’ antes incluso de que te registres».
Esta tendencia de nombres que rozan lo delictivo ya la vimos venir en el sector, como cuando se analizó la estrategia de captación de talento en el artículo Tinder para empresas: la nueva app para encontrar al becario de tus sueños, donde el «match» dependía más de la capacidad de aguantar café frío que de las aptitudes profesionales.
En la hoja de ruta de la empresa para 2027, planean lanzar «Hasco», una red social donde las fotos de comida solo se pueden subir si tienen moho, y «Hira», una app de meditación que te despierta a gritos a las tres de la mañana. «La clave es la coherencia», asegura Eustaquio Vectorial, el diseñador del logo. «Si la plataforma se llama Hodio, lo lógico es que el logo te de ganas de tirar el monitor por la ventana. Misión cumplida».
Se rumorea que el próximo rediseño incluirá un cursor que huye de ti cuando intentas hacer clic en el botón de cerrar sesión, elevando el branding a una experiencia de sadismo digital nunca antes vista.
Moraleja absurda:
«Si el cliente te pide algo disruptivo, quítale una letra a un insulto y llámalo concepto.» — Gastre


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