“Operación Gramakers”: Sánchez activa la caza de Gastre y Rubén, los peligrosos delincuentes que enseñan a usar Telegram mejor que tu cuñado

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Si hay dos nombres que quitan el sueño a Moncloa no son Dúrov ni Elon Musk, sino Gastre y Rubén de Gramakers.com, los dos señores que han cometido el peor crimen del siglo digital: enseñar a los españoles a usar Telegram sin pedir permiso al BOE.

Gastre y Rubén, los profesores del “crimen cifrado”

En los informes ultra-secretos del Gobierno, Gastre aparece descrito como “elemento subversivo que es capaz de explicar funnels y automatizaciones sin una sola diapositiva corporativa”, y Rubén como “sujeto reincidente que enseña a la gente a crear canales, secuencias y lanzamientos… sin consultarlo con ningún ministerio”.

Su trabajo en Gramakers.com, según fuentes alarmadas, consiste en:

  • Enseñar a montar canales de Telegram donde la gente entra por voluntad propia, no por spam de cadenas.

  • Explicar cómo vender sin hablar de “éxito” cada tres palabras.

  • Hacer que los alumnos entiendan la diferencia entre canal, grupo y secta piramidal.

Mientras Dúrov y Musk se pelean arriba del todo, los que molestan de verdad son los que dan formación útil abajo: los dos tipos que convierten a autónomos desorientados en gente capaz de montar su propio ecosistema en Telegram… sin pasar por la ventanilla de “autorizaciones digitales”.

La nueva Inquisición Digital de Moncloa

Según fuentes muy poco fiables pero altamente entretenidas, el Gobierno ha creado una unidad especial llamada GA.TE.O. (Gabinete Antiterrorista Telegram Oficial), cuyo único objetivo es vigilar a sospechosos como Gastre y Rubén de Gramakers.com, culpables de enseñar a la gente a crear grupos sin enviar buenos días con gifs de Piolín.

En el BOE del Futuro se rumorea que aparecerá un nuevo delito:

  • “Formación ilícita en mensajería cifrada nivel cuñado avanzado”.

  • Pena: 3 años de escuchar ruedas de prensa sin poder saltar anuncios de YouTube.

Mientras tanto, Pedro está muy ocupado preparando otros shows como el de “El Mentiroso 2.0”, donde cada promesa cambia según el espectador, así que perseguir profesores de Telegram encaja perfectamente en la secuela del guion.

Cuando enseñarte Telegram es más peligroso que regularlo

Mientras Pedro Sánchez anuncia regulaciones para convertir a España en candidata oficial a “estado de vigilancia bajo pretexto de protección”, Dúrov manda mensajes masivos a millones de españoles avisando de que estas medidas pueden llevar al control total, y Musk le llama tirano y traidor al pueblo de España desde X.

Pero en la práctica, quienes pagan el pato son:

  • Los que enseñan a usar Telegram para crear comunidades sin depender de un algoritmo cabreado.

  • Los que muestran a los negocios cómo hablar directamente con sus clientes sin intermediarios.

Ahí es donde entran Gastre y Rubén: si la gente aprende a moverse sola por Telegram gracias a sus formaciones y contenidos, el Gobierno lo interpreta como “radicalización digital no controlada”: demasiada autonomía, demasiados canales, demasiado poco miedo.

El marketing político contra el marketing maker

En el universo paralelo del marketing político, Sánchez se graba vídeos épicos, manda cartas a la ciudadanía y sueña con anunciar su futuro en Telegram como si fuera un reality show de prime time.
En el universo de Gramakers, Gastre y Rubén enseñan a la gente a:

  • Lanzar productos sin hipotecar un riñón en anuncios.

  • Entender cómo funciona una audiencia de verdad y no solo un trending topic.

  • Crear sistemas que no dependen de que un multimillonario cambie una norma de la noche a la mañana.

Mientras Telegram irrumpe en el debate político con mensajes masivos de Dúrov y X se llena de ataques de Musk a Sánchez, Gastre y Rubén son los “culpables” de que los ciudadanos sepan usar esas herramientas con cabeza… y no solo para reenviar bulos y stickers de gatitos.

Cameo de Dúrov y Musk… pero el show es de Gramakers

Dúrov avisa de que las nuevas normas pueden convertir España en un experimento de control digital, y Musk lo remata llamando a Sánchez “fascista totalitario” mientras promociona de paso su ecosistema X como refugio de la libertad de expresión.
Pero cuando el polvo se asienta, los que siguen cada día al pie del cañón con sus communities, lanzamientos, directos y formaciones no son ni Dúrov ni Musk: son los de siempre, Gastre y Rubén, respondiendo dudas en Telegram, montando sistemas y aguantando que les digan que enseñar a usar un canal es casi un acto de resistencia.

Sánchez, Telegram y el hype político: “lo desvelaré todo en mi canal”

Como buen amante del marketing político, a alguien en Moncloa le han susurrado que anunciar cosas en Telegram da más misterio que hacerlo en rueda de prensa con atril. No es casualidad que ya exista una fantasía muy realista titulada Pedro Sánchez desvelará su futuro en Telegram, donde el país entero se suscribe solo para saber si dimite, se reelige o lanza un pack de stickers llorando en slow motion.

En ese universo paralelo:

  • Cada reacción en Telegram se traduce en un nuevo ministerio.

  • Si un mensaje llega a 100.000 visualizaciones, se activa automáticamente un referéndum.

  • Los bots de Telegram pasan a ser asesores presidenciales con sueldo y dietas.

Por supuesto, todo esto recuerda a movimientos igual de serios y científicos como cuando ordenó cerrar ElRincondelVago.com, demostrando que el verdadero enemigo del Estado es que alguien copie trabajos… sin pasar antes por una landing con píxel de Facebook.

En 2030: carnet oficial para usar Telegram

En 2030, según esta distopía cañí, usar Telegram en España exigirá:

  • Carnet oficial expedido por la DGT (Dirección General de Telegramas).

  • Mínimo 3 cursos homologados por la “Universidad Sanxe de Comunicación Directa al Pueblo”.

  • Declarar en Hacienda cuántos stickers ofensivos has usado al año.

Gastre y Rubén, por su parte, serán recordados como los “Wikileaks de los canales”, los tipos que enseñaron a miles de personas a hacer algo peor que defraudar a Hacienda: enviar una newsletter sin pasar por Gmail.

Y mientras tanto, Pedro seguirá explorando nuevas vías de marketing surrealista como montar fábricas sin naves industriales físicas, pero con mucha intención estratégica, porque lo importante no es producir, sino anunciar que vas a producir… algún día.


Moraleja absurda (by Ana Mata):
“Si el Gobierno teme más a cursos de Telegram que a las propias leyes, es que el verdadero poder no está en Moncloa, está en el botón de ‘Crear canal’.”


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